Alienaciones

LA ALIENACIÓN EN LAS SOCIEDADES OCCIDENTALES

CUESTIONES PREVIAS:

1.-¿VIVIMOS EN UNA SOCIEDAD CONSUMISTA?

2.-¿QUÉ RELACIÓN EXISTE ENTRE ECOLOGÍA Y CONSUMISMO?

3.-¿QUÉ SIGNIFICA ENAJENACIÓN?

4.-¿TE INFLUYE MUCHO LA PUBLICIDAD?

MATERIALES:

DOCUMENTAL: COMPRAR, TIRAR, COMPRAR. LA OBSOLESCENCIA PROGRAMADA.

DOCUMENTO: TODA LA VERDAD SOBRE LA PUBLICIDAD

DOCUMENTO: DERECHOSA HUMANOS III

NEUROMARKETING: PUBLICIDAD Y CEREBRO

HOMO SHOPPING

1.-CONCEPTO DE ALIENACION

Término de origen jurídico derivado del latín alienus, ajeno, que pertenece a otro (alien), y que se aplica en las ventas o cesiones. Así, alienar un bien equivale a regalarlo o a venderlo, es decir, transmitir a otro algo que era propio. Por extensión se habla también de alienación en un sentido psicopatológico, como sinónimo de pérdida de juicio o locura. El alienado es, entonces, el enfermo mental cuya mente está escindida.

En sentido propiamente filosófico  este término  significa «extrañación», «distanciamiento» y «exteriorización» y expresa una extrañeza del sujeto respecto de sí mismo. En la filosofía del siglo XVIII aparece este concepto para referirse a la situación de un ser humano que depende de otro o de otros. Así, Rousseau identifica alienación con socialización mal realizada.

 

2.-LA ALIENACION EN EL TRABAJO

            Marx  considera que  los hombres son el producto de su trabajo. Por ello, la base de toda alienación debe buscarse en las condiciones económicas concretas del proceso de producción. Así, toda alienación tiene una base radicalmente (de raíz) económica y social. La causa de la alienación es la condición real (desigual) en la que el hombre se encuentra como consecuencia de su actividad productiva (Recuerda la escena de Tiempos modernos). La fundamental es la alienación económica, la que aparece ligada al trabajo humano hecho bajo determinadas relaciones de producción: las que se establece entre los que poseen los medios de producción(capitalista) y los que sólo disponen de su fuerza de trabajo(trabajador). Para Marx el hombre es lo que es por medio de su trabajo; pero en las condiciones de trabajo impulsadas por la revolución industrial,  el producto de su trabajo se le hace extraño al hombre, no le pertenece; por ello se produce el dominio del objeto sobre el hombre: el hombre se convierte en siervo del objeto que él mismo ha producido, se aliena.

3.-ALIENACION EN TIEMPO LIBRE.

La utilización del tiempo libre es un fenómeno que en la actualidad  se amplía desde las minorías pudientes a amplios sectores de la población.

La tesis que vamos a defender es la siguiente: en la sociedad actual, no solo se consumen mercancías, sino también se consume tiempo libre, y esta forma de “consumir” el tiempo libre, constituye una forma  de alienación, ya que el tiempo libre no es libre en absoluto desde el momento en que es administrado desde la esfera política y económica.

Es sorprendente el dinero que se puede gastar para descansar, simplemente porque el tiempo libre se ha transformado en un consumo. No sólo se explota al hombre en el trabajo sino fuera de él; no solo en la fábrica (esfera de producción), sino también fuera (esfera del consumo).

Act.-¿A qué dedicas y qué gasto te supone el tiempo libre?

En lo sustancial ese tiempo se llena de “entretenimientos”,es decir, actividades para “ser-tenido-entre”. En el tiempo libre el hombre es tenido entre dos tiempos de trabajo. Como explica Fromm, en realidad la gente “no es libre de gozar “su” tiempo disponible; su consumo de tiempo disponible está determinado por la industria, lo mismo que en las mercancías que compra, su gusto está manipulado, quiere ver y oír lo que le obligan a ver y oír. La diversión es una industria como cualquiera, al consumidor se le hace comprar diversión, lo mismo que se le hace comprar ropa o calzado. El valor de la diversión lo determina su éxito en el mercado, no ninguna cosa que pueda medirse en términos humanos”.

Las diferentes formas de ocupación del tiempo libre, no constituyen en sí mismas elementos o factores de alienación. Sin embargo, buena parte de estos “entretenimientos” están inmersos en un circuito comercial y en el contexto de un sistema que expresa ciertos intereses  y que se sustenta en determinados valores y actitudes.

Al hombre-robot[1] que vive, o mejor “que está” en las grandes ciudades  en medio de una “muchedumbre solitaria” se le crea en el tiempo libre lo que Morin ha denominado “mundo imaginario”, que lo consuela y anestesia de la enajenación de la vida. La inversión que el sistema hace para ocupar los ocios tiene finalidades bien definidas por quienes detentan el control de la sociedad:  potenciar el consumo masivo y provocar actitudes vitales de conformismo y evasión. ¿Recuerdas la expresión “pan y circo”?

Pero, ¿con qué se llena el tiempo libre?

A nivel de entretenimientos, éstos son múltiples y heterogéneos: desde el deporte, el cine y diversiones, hasta el más penetrante, que es la televisión.

En el football-el deporte más popular- los jugadores se compran y se venden, como en las exposiciones rurales se hacen con los animales. Además los deportes para masas tienen una función domesticadora: ellos son una catarsis colectiva que libera a gritos, las neurosis e histerias de productores y consumidores tensionados en su trabajo cotidiano.El deporte suele ser una forma de  “psicoterapia barata y accesible a la gran masa”, al mismo tiempo que se utiliza como narcótico para el pueblo, alejando de las mentes la peligrosa manía de pensar. El individuo piensa pero ¿y la masa?

En la industria discográfica, se “fabrican” ídolos .Los cantantes se miden por lo que cobran en cada minuto de actuación  y se venden conforme a la imagen que hace de ellos la publicidad y a veces…sólo “imagen” en el sentido más estricto de la palabra. ¿Podrías poner algún ejemplo?

Por su parte, la prensa rosa está construida sobre una estructura de ensueño y evasión. La frustración de la propia vida, encuentra consuelo en la evasión por la lectura de vidas de “color de rosa”, que por otra parte son inexistentes en la realidad. ¿Bienvenido  a Matrix?

En la televisión cabe todo lo anterior: cines, deportes, estrellas…(el hombre medio de una gran parte de los países ve entre 800 y 1000 horas anuales de televisión).¿Y tú?

Los efectos de la televisión pueden evaluarse en todas sus consecuencias si tenemos en cuenta dos hechos bien conocidos:

A)      la televisión es actualmente el medio de comunicación de masas más importante y efectivo por el número de aparatos de televisión, por el impacto que produce y por la posibilidad de llevar cine,deporte,canción…hasta la intimidad del hogar, tanto en el campo como en la ciudad;

B)      es “hija” de la televisión norteamericana que le vende films, estilo, directrices, todo lo cual constituye un importante medio de colonización pedagógica. ¿Jugamos a indios y vaqueros? ¿Se parece un instituto americano al Gregorio Prieto? En lo que respecta a los dibujos animados podríamos hablar de colonización japonesa.

 

Cuestión: ¿Podríamos hablar de cambios sociales importantes a partir de la introducción de un instrumento tecnológico como la televisión?¿Cuáles?

Artículo sobre Bob esponja y Caillou

Por último,las vacaciones organizadas como forma de consumo colectivo que se llevan a cabo en determinadas épocas y lugares, también constituyen una forma de alienación en el tiempo libre, quizás la única, en donde el mundo imaginario adquiera formas de realidad. No para quien por su nivel de ingresos se pueden permitir todos los lujos y derroches, sino para aquellos que perteneciendo a las capas sociales medias y sectores obreros , se hacen “servir” durante tres o cuatro semanas y asumen todas las conductas y actitudes del que tiene –o gusta- en tener sirvientes.

                        Pero, ¿por qué el mundo imaginario nos domina, o al menos nos impregna tan fácilmente en el tiempo libre?

Quizás para responder a esta situación habría que examinar el problema a partir de la vida cotidiana. ¿Cómo es la vida cotidiana de la mayoría de los hombres? Simplemente aburrida, monótona y standarizada. La cotidianidad, la vida rutinaria  agobia al hombre y por eso, éste necesita evadirse en un mundo imaginario. Este mundo imaginario anestesia al hombre espiritualmente, empuja al hombre a instalarse confortablemente en el vacío de sus vidas llenas únicamente de apariencias y a la vez le inutiliza para ser actores de la transformación del mundo. Es más cómodo apuntarse a ese mundo creado para nuestro exclusivo bien-estar (o sobre-estar) que plantearse cuestiones que amenazan  y perturban el modus vivendi consumista.

 Act.-Artículo de Carlos Elías

El mundo imaginario cumple con funciones semejantes a las que la magia o la religión cumplió en otros tiempos. La cuestión es que el hombre no llegue a encontrarse a sí mismo, a ser él mismo, a leer con conciencia crítica la realidad en que vive, a preguntarse por el sentido de lo que hace y ,en particular, por el sentido de la existencia. Sapere aude, atrévete a saber gritará Kant en la Ilustración. ¿Es necesario recuperar la razón ilustrada?

 

Actividades: Análisis, comentario y debate de los siguiente artículos:

                                 -“Diversiones”.

                                 -“Las asociaciones de telespectadores  convocan una jornada sin televisión”. Artículo que conectaremos con la alienación en la publicidad.

            Act.- Valores y tv

4.- LA ALIENACIÓN EN EL DINERO

“El dinero en cuanto tiene la propiedad de comprarlo todo, de apropiarse de todos los objetos, es, pues el objeto por excelencia. El dinero es considerado como el ser omnipotente”. Estas palabras de Marx  sobre la omnipotencia del dinero se apoyan en Shakespeare cuando en su obra Timón de Atenas, afirma: “El dinero que hace blanco lo negro,hermoso lo feo,justo lo injusto, noble lo ruin, joven lo viejo, valiente lo cobarde.” Vemos como el dinero posibilita la transformación de todas las cualidades humanas y naturales en sus opuestos. Recordemos a Quevedo:

Madre, yo al oro me humillo,
él es mi amante y mi amado,
pues de puro enamorado
de continuo anda amarillo.
Que pues doblón o sencillo
hace todo cuanto quiero,
poderoso caballero
es don Dinero. Francisco de Quevedo

Con la aparición del capitalismo, la sociedad se vuelve mercado, todo se convierte en un medio y lo que ha de ser un medio, el dinero, es el fin. La sociedad de mercado es sólo una apariencia de liberación económica; en realidad se sacrifica al individuo y sus necesidades a las necesidades del mercado. El dinero aparece pues como un poder desintegrador para el individuo y los lazos sociales.

Como ha señalado Galbraith: “la riqueza trae consigo tres ventajas fundamentales”:

  1. el goce del poder que presta al hombre
  2. la posesión real de todas las cosas que pueden comprarse con dinero.
  3. El prestigio o el respeto de que goza el rico gracias a su riqueza.

Si ganar dinero es lo importante, si el dinero permite realizar aquello a lo que más se aspira  o desea, a ese objetivo apuntará con fuerza todo el quehacer del hombre y en función de ello se organizará la sociedad. Como en teoría todos son llamados y en realidad pocos los que  pueden llegar (anomía), la competencia e incluso la violencia aparece como el medio de alcanzar los niveles más elevados: en la sociedad burguesa las relaciones humanas existen mediadas por el dinero, el encuentro persona a persona es un hecho raro, atípico. La  anomía en una de sus acepciones es falta de normas o incapacidad de la estructura social   de proveer a ciertos individuos de lo necesario para lograr las metas de la sociedad. Se incita a ganar dinero pero la sociedad no puede satisfacer esa finalidad a totalidad de la población.

El criterio con que se mide el accionar es el  de ganar dinero: “los negocios son los negocios” dirá el burgués tranquilizando su conciencia, cuando ha aplastado a un competidor. Lo bueno es lo eficaz para ganar dinero y de esta manera, las relaciones entre los hombres son generalmente indiferentes, disociadas y con facilidad se vuelven hostiles y agresivas. Lo importante es adquirir riquezas, todo lo demás queda minimizado; para alcanzarla valen todos los medios por deshonestos que sean: lo importante es el resultado final.

Y cuando los  intereses en pugna son poderosos, la glorificación del lucro y la competencia individual, trasformada en busca de poder económico a nivel de naciones, conduce inevitablemente a las guerras. El siglo XX ha sido triste testigo de esta realidad dramática.

Además a nivel individual, el drama del hombre es que en sus relaciones interpersonales  nunca puede saber si es reconocido como persona o por el lleno de su cartera. Por el interés te quiero…

DILEMAS MORALES SOBRE EL DINERO:

PRIMER CASO: MILGRAM

Estás en  un nuevo concurso televisivo que  consistiría en una prueba de memoria en la  que tú junto a otra  persona  a la que acabas de conocer   concursáis  para repartiros un premio de un millón de euros. El otro  concursante   habría de memorizar una lista de 27 asociaciones verbales en un minuto mientras que tú eres  quien debes comprobar la corrección de las respuestas y en caso de error, aplicar un castigo. El castigo consistiría en descargas eléctricas cada vez más fuertes a medida que avanzaba el concurso llegando hasta los 460 voltios (20-40-60…voltios).  El  concursante que memoriza las series de palabras está  fuera de nuestra  vista pero los gritos de dolor según incrementa la intensidad de las descargas se oyen claramente.

-¿Aplicarías las descargas hasta el final?

-¿Y si fuera un amigo o un familiar? ¿Y un excelentísimo profesor?

SEGUNDO CASO: Qué harías  en esta situación:
José es dueño de una agencia inmobiliaria y está ayudando a una señora a organizar y vender los artículos del hogar de su difunta hermana. Al dar un vistazo a la chimenea, encuentra dos cajas viejas. Cuando abre una de ellas, no puede creer lo que ve: rollos de billetes de 100 dólares envueltos en papel de aluminio: ¡un total de 82.000 dólares en efectivo! Jose está a solas en la habitación. ¿Qué debe hacer? ¿Llevarse la caja a escondidas, o decirle a su clienta que ha encontrado el dinero?

TERCER CASO: Una ingeniera trabaja en una fábrica de productos químicos. Se percata que se ha producido una fisura en un conducto por el que sale un líquido que contamina el medio ambiente. Para solucionar la avería es necesario cambiar unos elementos fundamentales en la producción y sería necesario parar durante un mes en la fábrica. La ingeniera ha comunicado la avería al director pero este no quiere dejar de producir porque eso le haría perder mucho dinero y tendría que despedir a algunos empleados, lo que supondría una importante crisis social en la zona. Si no se arregla la avería la contaminación se incrementaría y repercutiría en la vida acuática y después en la de los habitantes de la zona. Si la ingeniera denuncia a las autoridades el peligro que supone la fisura, se enfrentaría al director y probablemente sería despedida.

¿Qué harías como ingeniera?

CUARTO CASO:

Te llamas Iñaki y eres miembro de la realeza. Utilizando este estatus puedes enriquecerte fácilmente creando un Instituto que se beneficie, junto a políticos diversos, de dinero público.

¿Qué haríais o noos haríais?

 

– “Big Brother”, donde se analizará el vacío del hombre postmoderno y la adoración a ese ser omnipotente al  que hacía referencia Marx. (Anexo VI)

 

5.-LA ALIENACION EN EL CONSUMO

Mientras la  mayor parte de la humanidad no tiene lo suficiente para satisfacer sus necesidades básicas, la parte dominante del mundo está inmersa en una civilización del consumo.  “Nuestra economía enormemente productiva, escribía un asesor de ventas norteamericano, exige que hagamos del consumo nuestro modo de vida, que convirtamos en rituales la compra y el uso de mercancías, que busquemos en el consumo nuestras satisfacciones espirituales, la satisfacción de nuestro yo…Necesitamos cosas consumidas, desgastadas, reemplazadas  y deshechas a un ritmo cada vez mayor”. 

El hecho es claro: el mundo actual está impregnado por el consumismo. Hay que tener en cuenta que, como es obvio, consumir no es alienarse. Pero el consumo cuando de ser medio pasa a ser fin en sí mismo se trasforma en alienación. El individuo está alienado en el consumo tanto cuando se le crean falsas necesidades, como cuando  los objetos materiales  le adormecen la conciencia crítica para la comprensión de la sociedad.

Consumimos cosas no por su valor concreto o por lo que son en sí, sino por su valor abstracto y por la carga psicológica  que contienen. Para Fromm, uno de los rasgos económicos del capitalismo, es el proceso de abstracción . “Es una cosa muy acostumbrada -nos dice- hablar de un puente  de  tres millones de dólares o de un reloj de cinco dólares, y esto no sólo desde el punto de vista del fabricante o del consumidor  en el momento de comprarlo, sino como carácter esencial del objeto”. Hablamos de los objetos como mercancías, en otras palabras, lo útil y lo bello del objeto es secundario respecto del valor abstracto. Fromm cita a Gertrude Stein, “una rosa es una rosa”, con el que protesta  contra esa forma abstracta de estimar las cosas.

La sociedad de consumo es al mismo tiempo sociedad del despilfarro, del “úsese y tírese”(recuerdas el documental titulado: Comprar, tirar, comprar). La multiplicidad de objetos que ofrece esta sociedad tiene como contrapartida la rápida obsolescencia de los mismos. No sólo existe  desperdicio permanente, sino también, derroche irritante que tiene claras consecuencias sobre el medio ambiente del planeta

La rueda enloquecida del consumo gira incesante sobre tres pivotes:

la publicidad que incita a consumir con independencia de las necesidades reales.

-el crédito o venta a plazos que permite comprar lo que no necesitamos con el dinero que no tenemos. Esta posibilidad de que la mayoría de la población pueda satisfacer algo más que sus necesidades básicas es lo que se ha denominado democratización del consumo. Y por último,

-la obsolescencia de los productos. La sociedad de consumo planifica la aceleración del consumo en una triple dimensión donde multitud de productos (ordenadores, ropa, teléfonos móviles) se vuelven rápidamente obsoletos, anticuados:

obsolescencia de la función.-otro producto cumple mejor la función.

obsolescencia de calidad.-el producto se desgasta rápidamente.

obsolescencia de atractivos.-el producto se torna rápidamente “anticuado”.

Actividad:

¿A qué tipo de obsolescencia hacía referencia el documental que vimos en clase titulado: “Obsolescencia programada”?

¿Mi móvil padece algún tipo de obsolescencia? ¿Y yo?

El consumo era un medio para un fin, el de la felicidad. Ahora se ha convertido en un fin en sí mismo…El hombre está hambriento de consumo. Se consume vacaciones, turismo, cultura, naturaleza, política y religión.

“¡No lo piense más!, ¡deje de reflexionar!, ¡compre  hoy, consuma hoy…pague después!”. Este consejo publicitario es típico y bien significativo en su contenido: “no piense” y “no reflexione”… El sistema necesita de ello, hay que cerrar los ojos y creer que comprando, consumiendo se ascenderá en la consideración social.

De este modo el hombre se siente constreñido a buscar más, a tener más, pero no sabe para qué. Se  neurotiza, vive ansioso por el “más-tener”, como entrampado en un accionar sin objetivo o meta definitiva. Se puede ser contestatario, se pueden hacer impugnaciones éticas y estéticas, políticas y sociales, con tal que no se actúe efectivamente para transformar el sistema. A quienes se atreven a eso hay que integrarlos o suprimirlos.

Pero para que el hombre se vuelva “habriento de consumo” es necesario que la sociedad configure en él una “psicología consumista” que se impone desde la más temprana edad a través de los medios de comunicación de masas. El niño es inducido a desear determinadas cosas, ya sean juguetes, revistas o productos, y algunos de estos no por lo que son en cuanto producto determinado, sino por los obsequios para niños que llevan consigo (vales, cromos, figuras, etc…). Lo que se pretende es que precozmente llegue a ser un consumidor autónomo.

Act.-¿Estamos inmersos en un proceso de socialización consumista?

La socialización del consumidor, que se define como el proceso por medio del cual los niños adquieren las habilidades, conocimientos, y actitudes necesarias para funcionar como consumidores. Muchos niños adquieren sus normas de comportamiento de consumo al observar a sus padres. Los preadolescentes tienden a ver a sus padres y hermanos mayores como las principales fuentes de normas para el aprendizaje básico de consumo.

Ir de compras es una forma de pasar el tiempo con los hijos, al mismo tiempo que se satisface una necesidad.

La socialización del consumo también sirve como herramienta para que los padres influyan en otros aspectos del proceso de socialización. En concreto, los adolescentes informaron que sus padres a menudo usaban la promesa de un chocolate como medio para controlar su comportamiento (por ejemplo, hacer que terminen su tarea o limpien sus cuartos).

Una vez creada la mentalidad de consumidor, la persona “naturalmente” ha de comprar al margen y más allá de sus necesidades reales. ¿Por qué ocurre esto?  Precisamente porque la psicología consumista configura un tipo de persona que cree que con más dinero se puede consumir más y que consumiendo más “vive mejor”. El ser es sustituido por el –más- tener que se transforma en un proyecto de vida.

El hombre al identificarse con esta sociedad, al conformar su voluntad a los preceptos de la sociedad de consumo, deja de ser él mismo para alienarse en el consumo. Pero además se aliena en los valores, actitudes y conductas en los que esa sociedad se sustenta. El hombre no actúa según su libre elección o convicción, sino que está  orientado por la coacción externa del conformismo social. “¿a dónde va Vicente? Donde va la gente” .Un ser mediocre y conformista, he aquí el producto de la psicología consumista: es como todos y como nadie.

Además hay que tener en cuenta que el fenómeno consumista no sólo se da en los llamados países desarrollados, sino también en los países del Tercer Mundo. Adviértase que no afirmamos que los países del Tercer Mundo sean sociedades de consumo, sino que en ellos se da también el fenómeno consumista en cuanto se importa a esos países los patrones de consumo propio de los países de mayor desarrollo industrial.

El consumismo imitativo de los países subdesarrollados tiene efectos enajenantes: mientras que en los países industriales la era del consumo se inicia dentro del proceso evolutivo de esas mismas sociedades a medida que aumentan su capacidad productiva, en los países  pobres y en vías de desarrollo, el ideal consumista entre por “efecto de demostración”, es decir, no como consecuencia del propio aumento de la producción, sino como efecto de un fenómeno de transculturación, tal como hoy es posible por los medios de comunicación de masas. La meta de estos países es llegar a convertirse en sociedades de consumo, lo cual tiene efectos negativos en tanto que, gran parte de los excedentes que podrían utilizarse para fines de desarrollo, se gasta o desperdician innecesariamente en el consumo de artículos suntuarios por quienes se encuentran en una situación de privilegio.

 

 Actividad: “Panfleto sobre el consumo” que analiza las consecuencias directas e indirectas (Tercer mundo) del sobre-estar. (Anexo VII)

6.- LA ALIENACION EN LA PUBLICIDAD

            La técnica publicitaria tiene por finalidad inmediata convertir a un público en consumidor de determinados productos creando deseos y necesidades artificiales apoyados en una escala de valores propios de la sociedad consumista. Por eso junto al producto, se venden valores. Se produce una enajenación del hombre con la intención de satisfacer las necesidades del sistema.

            La publicidad se sustenta en la psicología y ciencias sociales; necesitan estas disciplinas para un mejor conocimiento de los consumidores potenciales de determinados productos. Para ello y como tarea previa a toda campaña publicitaria se realizan estudios de marketing  e investigaciones de mercado no tanto para saber lo que la gente necesita o desea, sino para saber como reacciona con el fin de inducirla a comprar determinados productos o para que asuma determinados valores. Las técnicas publicitarias no tienen como cuestión central una preocupación por “lo que se desea”, sino por “lo que se debe desear” en función de los intereses y beneficios del productor, cuya finalidad, es el lucro.

La publicidad trata de los esfuerzos que, en gran escala  y a menudo con éxito impresionante, se realizan para cambiar nuestras decisiones en tanto compradores, así como nuestros procesos mentales, mediante el uso de conocimientos extraídos de la psiquiatría y de las ciencias sociales (ver capítulo de los Simpson). Los esfuerzos suelen aplicarse en un plano que escapa a nuestra conciencia…con lo que resulta que a muchos de nosotros se nos influye y se nos manipula en mayor medida de lo que nos damos cuenta en lo que se refiere a las pautas de nuestra vida diaria. La publicidad sirve para vender la mercancía ya sea artículos, ideas, actitudes, candidatos, metas o estados de ánimo. Con la publicidad no se venden productos sino que se compran clientes.

Hay que tener en cuenta que no podemos confundir publicidad y propaganda. Ambas suelen ir mezcladas. En toda   publicidad hay propaganda pero no en toda propaganda hay publicidad. La publicidad pretende influir para que se compren determinados productos; la propaganda, en cambio, trata de ofrecer e influir en el ámbito de los valores.  Una difunde productos, la otra ideas y valores, pero una y otra tienen en común el ser formas de manipulación según los intereses de quienes controlan esos medios que, por otra parte, son quienes controlan los medios de producción. (Estudio sobre videojuegos)

Publicidad y sociedad de consumo, son elementos indisolubles: la publicidad no sólo crea demanda de bienes que satisfacen necesidades, sino que  crea necesidades, hasta el punto de llevar al consumo por el consumo mismo. Publicidad y manipulación del individuo son la misma cosa, con el agravante de que el individuo no tiene conciencia de que es manipulado ,  está siendo “formado” desde fuera, casi sin posibilidades de defenderse. Ya no se trata del anuncio del producto para que se conozca, se trata de presionar para que se compre. Podríamos hablar,como lo hace Roman Gubern, de “dictadura publicitaria” sobre nuestras vidas, nuestras costumbres y nuestras conciencias en la sociedad de consumo, aunque su tiranía se enmascare con la sonriente careta de la felicidad y la euforia de un paraíso perdido. De lo que se trata es de imponer significaciones y valores, e imponerlos como legítimos, encubriendo el hecho de que sean impuestos, creando así un estilo de vida.

En definitiva, la sociedad de consumo convierte a todo aquel que es incapaz de plantearse críticamente la realidad en que vive en un sujeto extraño ante sí mismo,un sujeto alienado que se cree  libre,  se siente feliz y pretendidamente  autónomo.

Actividad: Seminario sobre técnicas publicitarias donde se analizarán las bases psicológicas y sociológicas de la publicidad, además de los diferentes tipos de publicidad,  dirigidas básicamente a identificar la propaganda que sutilmente se propone, mejor dicho, se expone a los consumidores/as. Se trata de que los discentes sepan leer críticamente los anuncios.(Anexo VIII)

Actividad: ¿Qué valores trasmite la publicidad? Análisis de anuncios (DOC: Toda la verdad sobre la publicidad)

    La mujer en la publicidad.

 7.- LA ALIENACION EN EL STATUS

            El dinero permite el consumo y el consumo nos da status . Esta es la dinámica: Trabajar para ganar dinero, dinero para consumir, consumir para tener, tener para adquirir status.

 El proyecto de vida del hombre en la sociedad está orientado a alcanzar este  objetivo básico: obtener status. A lo largo de la historia ha ido variando aquello  que otorga el status; en la sociedad feudal por ejemplo, otorgaba status el nacimiento dentro de un determinado grupo; en la sociedad liberal-capitalista en que vivimos, el tener dinero es lo que otorga status.

            La propaganda y la publicidad cargan psicológicamente y simbólicamente los productos. La persona consume, no ya el producto, sino lo que representa, lo que simboliza.  Se adquiere determinado tipo de automóvil para adquirir un símbolo portátil de personalidad y  status: es un objeto que sirve para satisfacer una meta hedonista, al mismo tiempo que sirve para “decir” a la gente que se tiene dinero, que se “progresa”, es decir, que se está trepando la pirámide del status. El objeto consumido se trasforma en signo visible y sensible de standing social.El dinero permite  consumir objetos mediante los cuales es posible adquirir los símbolos del status: automóvil, y no cualquier automóvil puesto que cuanto más grande y más costoso más status proporciona, una casa suntuosa, “top móviles” e incluso  bombones (Ferrero Rocher) entre otros muchos objetos que constituyen los indicadores de prestigio.

            Según afirman dos investigadores de Liverpool de la Economic Learning and Social Evolution que comenzaron su investigación respecto al uso de los móviles cuando quedaron sorprendidos al comprobar que en ciertos locales nocturnos  de Sudamérica muchas personas llevaban teléfonos falsos, “los hombres utilizan sus móviles como instrumento para el lck” .Lck es una palabra sueca que designa una forma de seducción muy utilizada para el apareamiento entre animales, algo así como la exhibición de las plumas de colores de un pavo real.

            Pero todos estos símbolos exteriores de status hacen o configuran una persona vacía que necesita aparentar (la vida y la existencia son como una ficción), pues su valor, conforme a los criterios que establece la sociedad, viene definido por el “tener” y no  por el ser.

            La alienación en el status se da en una doble dimensión:

-porque en definitiva el hombre se acomoda a la sociedad enferma en que vive y

-por los pseudo valores o falsos valores en que se sustenta y mantiene el status: el dinero y el consumo.

Como el dinero y el consumo se asumen como valores, la alienación en el status ciega la inteligencia del hombre, para ser consciente del menoscabo que sufre en su condición humana.

            Actividad: Análisis de los diferentes indicadores de prestigio en los adolescentes, especialmente los teléfonos móviles. Los alumnos llevarán a clase los teléfonos móviles e indagaremos en los actos inconscientes que les llevan a comprar un modelo de móvil determinado y sobre todo indagaremos sobre sus posibles efectos en la salud, algo que no es tenido en cuenta a la hora de consumir los “top móvil”(Anexo VIII)

 

ACTIVIDAD FINAL: “Consumidos por el consumo”.

 

 

PSICOANALISIS:

NEUROCIENCIAS Y PUBLICIDAD

PUBLICIDAD SUBLIMINAL

REDES

TECNOBUROCRACIA

TEMA 4.PSICOLOGÍA EVOLUCIONISTA

REVISTA Y ARCHIVO TEMA

 

           

Al adquirir ciertos objetos actuamos, simplemente, como primates sociales tratando de impresionar. Si lo conseguimos ya es otro cantar,  advierte el psicólogo Geoffrey Miller.

 Geoffrey Miller (1965), profesor de la Universidad de Nuevo México, en EE UU. Este psicólogo ha publicado recientemente Spent, un libro sobre la faceta consumista del ser humano que despertó encendidos elogios y críticas furibundas en Inglaterra y su propio país. Geoffrey Miller milita en las filas de la psicología evolutiva o darwinista, una disciplina científica con apenas 20 años de vida. Su objetivo es demostrar que las claves de la conducta humana se fijaron en la prehistoria, cuando el hombre adquirió sus principales armas para sobrevivir y tener éxito reproductivo. O lo que es lo mismo, para propagar sus genes. Como afirma el también psicólogo Gad Saad en su libro Las bases evolucionistas del consumo, la mente de nuestra especie “contiene módulos darwinianos que han evolucionado para solventar problemas de supervivencia” durante el Pleistoceno, hace entre 600.000 y 100.000 años. “Venimos al mundo con un equipo de imperativos biológicos que son moldeados por las experiencias vitales.

Siguiendo a los psicólogos evolucionistas, la programación innata es un factor determinante para explicar por qué nos comportamos como nos comportamos. El ambiente y la educación también pesan, claro, pero hasta cierto punto. Hank Davis, experto canadiense que acaba de publicar un libro con el elocuente título de Lógica cavernícola, lo aplica a las supersticiones: el antiguo exceso de cautela para estar bien alimentados y escapar de los depredadores nos lleva a descubrir causas y efectos o pautas incluso donde no los hay. Por eso, si nuestro equipo mete una goleada un día que llevamos una camiseta verde tendremos la tentación de volver a ponérnosla el próximo partido. La paleomente es así de recalcitrante.

Geoffrey Miller se ha hecho un nombre entre sus colegas por la importancia que confiere a la competencia para conseguir pareja y tener descendencia en ese cableado de nuestro cerebro. En una reseña de la revista Time sobre su libro Spent, el periodista escribía: “Como Sigmund Freud, Miller ve sexo por todas partes”. El aludido matiza: “No respeto demasiado a Freud. Es verdad que yo defiendo la importancia de la selección sexual en la evolución humana, pero eso es diferente a pensar que hay pulsiones libidinosas inconscientes detrás de todo lo que hace la gente. Creo que la selección sexual moldeó las adaptaciones, los instintos y las preferencias que nos hicieron más atractivos en la prehistoria. Por ejemplo, la creatividad verbal y el humor demostraron ser rasgos atrayentes, así que los jóvenes tenían razones de peso para ser divertidos durante el flirteo. Lo cual no significa que intentar tener sexo explique dichacreatividad”.

De acuerdo con esta visión, seguimos siendo primates sociales en un mercado supercompetitivo donde nos vemos impelidos a hacer gala de nuestros encantos para llevarnos el gato, o la gata, al agua, aunque no seamos conscientes de ello. En su anterior libro, The Mating Mind, Miller explicaba pormenorizadamente cómo muchas de las cualidades exclusivamente humanas –el arte, la música, la inteligencia…– evolucionaron, sobre todo, con un fin sexual. Porque, al igual que ocurre con el resto de los animales, nuestro cuerpo y nuestro comportamiento son un escaparate de calidad genética. Alrededor de 1990, los biólogos acuñaron el concepto de señalización costosa para explicar el ingente esfuerzo invertido por los seres vivos con el único fin de transmitir información sobre ellos mismos. “Desde Darwin sabemos que los animales son básicamente máquinas de sobrevivir y reproducirse; ahora también sabemos que logran gran parte de su éxito reproductivo a través de la publicidad y el marketing de sí mismos”, escribe el psicólogo norteamericano en Spent.

-VIDEO NEUROMARKETING Y VIDEO MUY INTERESANTE

REDES: LAS DECISIONES SON INCONSCIENTES( MEJOR FREUD)

En efecto, la naturaleza crepita de señales fisiológicas que no son más que agresivas campañas de autopromoción: la cola del pavo real, el canto del pájaro, las danzas de cortejo, las feromonas, la melena del león, la cornamenta del alce… Tales exhibiciones implican un gasto extra de tiempo y energía, lo que es lo mismo que proclamar: “¡Eh, gozo de buena salud, soy un buenpartido!”.

Los humanos no constituyen una excepción en este histérico y despiadado juego por llamar la atención, con la diferencia de que nosotros hemos creado nuevas formas de vendernos, y muchas de ellas cuestan dinero. Miller lo explica así: “Los jóvenes, por ejemplo, tienen una sed insaciable por saber lo que se lleva, lo que está de moda. En realidad, tratan de discernir qué productos promueven mejor sus rasgos de personalidad, gustos y habilidades.” Y aquí saldría a escena el consumismo, o cierto tipo de consumismo exhibicionista, una técnica indirecta de darnos a conocer no sólo para impresionar al sexo opuesto, sino también para atraer a amigos, parientes y aliados.

Muy reveladores en este sentido resultan los experimentos realizados por Vladas Griskevicius, de la Universidad del Estado de Arizona, y otros psicólogos. Después de dividir a los individuos en las categorías de “en busca de pareja” y “no disponibles”, les hicieron imaginar que les había tocado un buen pellizco en la lotería. La conclusión que se desprendía de los cuestionarios es que los hombres en celo gastaban mucho más en lujos que el resto de los entrevistados. No en balde, el sector demográfico de los varones de entre 18 y 35 años es considerado como una mina de oro por las empresas.

Según sugiere Geoffrey Miller, el consumismo en la sociedad occidental tiene algo de insano. Incluso lo llega a comparar con el trastorno narcisista, que se manifiesta a través de dos dimensiones: la necesidad de procurarse un placer egoísta y de dejar claro a los demás en todo momento que somos la pera. En general, los artículos de consumo, sin contar los de primera necesidad, cumplen una de esas dos funciones, o ambas. Imaginemos que damos una vuelta por unos grandes almacenes con dos cestas: en una ponemos los productos que gozamos en soledad y en otros los que no nos importan que vean o perciban los demás. A veces, resulta obvio: a la primera clase pertenecen los videojuegos, las bebidas alcohólicas o las películas porno, y a la segunda, las joyas, el perfume y la ropa de marca. Sin embargo, no siempre lo tendremos tan claro. “Muchos más bienes de los que creemos son concebidos o publicitados como proyectores de nuestro narcisismo”, escribe Miller. ¿En qué cesta meteríamos, por ejemplo, un iPhone? Sin duda, es un aparato maravilloso que nos permite hacer un montón de cosas, pero también, merced a su diseño cool y el prestigio de su marca, mola mucho tenerlo.

Con sus estudios de mercado, las empresas intentan entrar en nuestras mentes para encauzar o potenciar esa fruición narcisista. Y aunque muchas veces la intuición les funciona, Geoffrey Miller cree que aún se encuentran en una etapa precientífica. “En las escuelas de negocios se ignoran los recientes hallazgos de la psicología evolutiva, de la personalidad y de la inteligencia. Tienen un desfase de por lo menos 30 años salvo en dos campos: la psicología social y la toma de decisiones”, explica. Según él, los expertos en marketing aún fragmentan los mercados en compartimentos tan anticuados como razas, nacionalidades, religiones y clases, sin atender a los rasgos individuales que verdaderamente nos singularizan.

A simple vista, los artículos de consumo llamativos (indicadores de prestigio) sirven para ostentar bienestar material, estatus –un concepto más difuso relacionado con la admiración que despertamos en los demás– y gusto por ciertas cosas, lo que resulta útil para enviar señales a gente de nuestra misma cuerda. Pero en realidad, el cerebro del Homo sapiens, finamente ajustado en la Edad de Piedra, sería un detector nato de otras dimensiones muy definidas por la psicología actual y, como indica Miller, absolutamente ignoradas por la ciencia de la mercadotecnia. Hablamos de la inteligencia y de los llamados big five o los cinco factores de la personalidad: la extraversión, la estabilidad emocional, el carácter agradable, la seriedad o talante concienzudo y la apertura mental.

La teoría de los big five empezó a tomar forma en los años 30, cuando los psicólogos Gordon Allport y H. S. Odbert recopilaron casi 18.000 palabras inglesas que definían las distintas facetas del carácter humano para encontrar patrones comunes. Tras muchas síntesis y discusiones académicas, al final se produjo un cierto consenso en limitar los estudios a los cinco componentes citados, que pueden medirse mediante cuestionarios fiables y, según experimentos realizados en los años 90, se transmitirían por los genes aproximadamente en un 50%.

Si tratamos de entender la conducta del Homo consumensis –u Homo shopping–, entonces importan especialmente tres dimensiones, que son las siguientes:

1. Seriedad. Probablemente, la puntualidad, la planificación y el orden empezaron a convertirse en una ventaja evolutiva hace unos 10.000 años, con la invención de la agricultura y la ganadería. Tiene varias formas de exteriorizarse, como cuidar una mascota, conservar la frágil vajilla de la abuela o tener una casa con huerto y jardín. Todo ello requiere ser precavido y escrupuloso.

2. Carácter agradable. La poderosa maquinaria comercial montada en torno a la costumbre del regalo –Día de los Enamorados, Navidades, Día de la Madre…– se apoya en la inclinación a ponerse en la piel de los demás y mostrarse benevolente, cortés y agradecido. Es un raro producto de la selección natural que trasciende el egoísmo biológico. También se deja traslucir en conductas como la etiqueta social, con la que demostramos un control extremo de nuestros impulsos. Algunos jóvenes varones intentan dar a entender que puntúan bajo en este factor; por ejemplo, atronando los oídos de los peatones con sus motos o al volante de sus cochazos tuneados. Pueden tener éxito en romances esporádicos, pero es el carácter agradable lo que cimenta las relaciones largas.

3. Apertura de mente. Importantísimo para la creatividad y el progreso cultural, estar fuerte en este rasgo no garantiza la simpatía o la comprensión de los demás. Un estudio reciente realizado por los biólogos norteamericanos Corey Fincher, Randy Thornhill, Mark Schaller y Damian Murray relaciona el cosmopolitismo y la tolerancia al extraño de ciertas ciudades con el riesgo a que sus poblaciones contrajeran infecciones: a mayor número de casos, mayor cerrazón. Otra investigación aún más curiosa afirma que la xenofobia se incrementa en las gestantes durante los tres primeros meses de embarazo, cuando las defensas están más bajas. Extrapolando al terreno de lo puramente mental, conductas como el consumo de drogas de diseño o de ciertos productos culturales poco convencionales o directamente psicotrónicos podrían servir para poner de manifiesto la inmunidad psicológica del aventurero espiritual.

A estos tres representantes de los big five hay que añadir la inteligencia. Hay maneras obvias de sacarla a relucir, como llevar ciertos libros o revistas u ostentar gadgets tecnológicamente avanzados. Asimismo cabe considerar como avales de nuestra brillantez las licenciaturas, cursillos, doctorados, seminarios, másteres y demás certificaciones de aprovechamiento intelectual, que pueden adornar nuestro currículum o la pared del despacho.

La conclusión final de Geoffrey Miller es que comprar cosas acaba resultando una pésima estrategia para hacer alarde de las citadas dimensiones mentales y psicológicas: “El edificio del consumo narcisista se basa en la cuestionable premisa de que los demás realmente se fijan en lo que adquirimos y enseñamos. A veces lo hacen, pero muchas veces no. Sobrevaloramos el poder semiótico de esos artículos”. Y pone como ejemplo las mujeres que compran bolsos de Prada o zapatos de Manolo Blahnik: ¿cuántos varones heterosexuales se percatan de que los llevan?

El radar para calar las características y emociones de nuestros semejantes se halla tan afinado por milenios de evolución como animales sociales que es complicado dar gato por liebre. Al igual que ocurre con esas damas que intentan vanamente enterrar sus años bajo gruesas capas de maquillaje o visitas al quirófano, una pequeña charla o una comida desmonta cualquier escenografía. El aspecto físico y el lenguaje –verbal y no verbal– ofrecen una tarjeta de presentación difícil de disimular.

En los últimos y polémicos capítulos de Spent, Miller da consejos y propone incluso políticas tributarias para escapar de lo que él llama “la ilusión del consumismo”. Muchos se revolverán con su afirmación de que comprar en grandes almacenes o cadenas implica pereza y poca imaginación. Le preguntamos si él predica con el ejemplo en su vida privada: “Mi mujer y mi hija, frugales y ahorrativas por naturaleza, me son de mucha ayuda. Nadie tiene tanta fuerza de voluntad para resistir por sí solo. Necesitamos el apoyo de la familia, los amigos y los vecinos que también entienden los riesgos del consumismo.

 


[1] El término “robot” fue acuñado por el escritor scheco Karel Capek en 1920, procede de la palabra checa robota, que significa trabajo forzado.

TEMA:

-ALIENACIÓN EN EL CONSUMO: Canción de Ska-p

Letra de Consumo gusto :
Comprar, cosas que no valen pa na
Comprar, para olvidarlas en el desvan
Comprar, es un placer excepcional
Comprar, como me gusta despilfarrar
Todo el dia currando como un cabron hasta las 10
Por un salario de mierda que no me llega a fin de meses
Pero la tele me dice que tengo que consumir
Aceptos con sumo gusto yo me dejo persuadirPagar, el colegio del chaval
Pagar, la pura luz, el agua y el gas
Pagar, la residencia de mama
Pagar, mi vida consiste en aforar
Pago la letra del coche, pago la cuota de comunidad
Pago la puta hipoteca, pago la cuenta que debo en el bar
Pago la letra del video, pago la letra del televisor
Pago el seguro del coche, pago la letra del ordenadorPUTO DINERO, PUTO DINERO [X2]
La sociedad de consumo me ha convertido en un servidor
PUTO DINERO, PUTO DINERO [X2]
Siempre con el agua al cuello, estas es la vida de un consumidorESCLAVO DE LA PUTA PUBLICIDAD
EXCLAVO SOY
ESCLAVO LA SOCIEDAD DEL BIENESTAR NO ES PARA TODOS POR IGUAL

Aqui termina la historia de este humilde trabajador
Que ha sido utilizado y ni siquiera se ha enterao
Quien saca la tajada quien maneja este tinglao
Los que estan por arriba los que parten el bacalao

PUTO DINERO, PUTO DINERO [X2]
La sociedad de consumo me ha convertido en un servidor
PUTO DINERO, PUTO DINERO [X2]
Siempre con el agua al cuello, estas es la vida de un consumidor

ESCLAVO DE LA PUTA PUBLICIDAD
EXCLAVO SOY
ESCLAVO LA SOCIEDAD DEL BIENESTAR NO ES PARA TODOS POR IGUAL
[X3]
NO ES PARA TODOS POR IGUAL, NO ES PARA TODOS POR IGUAL….IGUAL !

Toda la verdad sobre la publicidad

Actividad final:

Reportaje
 
LA CIUDAD SE HA CONVERTIDOen un gran hipermercado. Cada día unos mil mensajes nos incitan a comprar artículos que no necesitamos. Estamos inmersos en el consumismo que se alimenta de la influencia de la publicidad y ésta se basa en ideas tan falsas como que la felicidad depende de la adquisición de productos. Consumir quiere decir tanto utilizar como destruir. En la sociedad de consumo no sólo sentimos cada vez mayor dependencia de nuevos bienes materiales y derrochamos los recursos, sino que el consumo se ha convertido en un elemento de significación social. Se compra para mejorar la autoestima, para ser admirado, envidiado y/o deseado.

Reportaje

El peligro es que las necesidades básicas pueden cubrirse pero las ambiciones o el deseo de ser admirados son insaciables, según alertan los expertos. En la sociedad de consumo encontramos tres fenómenos que le son propios y que juntos producen lo que se ha denominado adicción al consumo.

Por un lado, la adicción a ir de compras. Hay quien se habitúa a pasar su tiempo en grandes almacenes o mirando escaparates como fórmula para huir del tedio. Esta tendencia puede estar o no asociada a la compra compulsiva. En segundo lugar, un deseo intenso de adquirir algo que no se precisa y que, una vez adquirido, pierde todo su interés. Esta inclinación se relaciona con situaciones de insatisfacción vital.

Por último, y asociada a la compra compulsiva, está la adicción al crédito, que impide controlar el gasto de una forma racional. Las tarjetas de pago y otros instrumentos de crédito que nos invitan a comprar cuanto se nos antoje y producen un sobreendeudamiento facilitan esta adicción. La cuesta de enero es un claro ejemplo de este endeudamiento y una consecuencia, a su vez, de que se ha mercantilizado (como casi todo) la Navidad. Este fenómeno del sobreendeudamiento preocupa en la Unión Europea como problema socioeconómico, lo que ha dado lugar a la existencia de un proyecto auspiciado por el Instituto Europeo Interregional de Consumo.

El estudio ha sido impulsado desde España por la Dirección General de Consumo de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, coordinadora de un estudio realizado en ésta y otras áreas de la Unión Europea (Escocia, Lombardía y Toscana). En todas ellas se han obtenido resultados similares, lo que refuerza su validez, según Javier Garcés, psicólogo experto en consumo que se ha ocupado del aspecto técnico. Según los datos del estudio un 33% de la población adulta (32% de los hombres y 34% de las mujeres) tiene problemas de adicción a la compra, de compra impulsiva y de falta de control del gasto; un 18% de ellos de forma moderada; un 15% presenta un nivel importante de adicción y un 3% llega a niveles que pueden considerarse patológicos. Es decir, se trataría de una adicción en sentido médico estricto. En cuanto a la población joven, el porcentaje de adictos sube hasta el 46% (53% de las mujeres y 39% de los varones) y el 8% presentan niveles que puede rozar lo patológico. El estudio rompe con la idea de que la adicción al consumo sea un problema de mujeres con tendencia depresiva y desvela datos tan curiosos como que los jóvenes tienden más a la adicción en la medida en la que se creen más guapos mientras que, entre los adultos, son más consumistas aquellos que están menos satisfechos con su apariencia física. Además, desmiente la creencia popular de que las mujeres gastan más en ir de compras que los hombres.

LOS JÓVENES, MÁS VULNERABLES.Para los jóvenes europeos y españoles analizados (16 años) comprar es una de las actividades más divertidas que ofrece una ciudad. Les gusta entrar en los centros comerciales, sienten un deseo permanente de ir de compras y adquirir cosas nuevas, y su grado de impulsividad en la compra y de falta de autocontrol y responsabilidad económica es muy alto. Para Jesús de La Gándara, jefe de la Unidad de Psiquiatría del Hospital General Yagüe de Burgos y pionero en definir el fenómeno de la compra compulsiva, la explicación está en que la adolescencia es una etapa en la que se tienen mayores dificultades para controlar los impulsos. De todas maneras, no deja de ser preocupante el resultado del estudio auspiciado por la Dirección General de Consumo de Castilla la Mancha: la aceptación de los valores consumistas que se suma a la mayor vulnerabilidad ante los mensajes publicitarios es mayoritaria en los jóvenes. ¿Abandonarán esa escala de valores con la madurez en una sociedad en la que se confunde el valor con el precio y se desprecia lo que no se comercializa?

El estudio también desvela que la personalidad caprichosa, la impulsividad y la ansiedad caracterizan al adicto, así como la insatisfacción personal y la falta de alicientes o estímulos vitales no consumistas que le conducen al tedio. Además, éste presenta un alto grado de credulidad, falta de actitud crítica y vulnerabilidad hacia los mensajes publicitarios así como una mayor exposición a medios de comunicación. Los adictos estudiados reconocen ver televisión en un porcentaje que duplica a los no adictos.

Los jóvenes tienen un nivel más alto de vulnerabilidad ante los mensajes que relacionan consumo con felicidad, éxito social y prestigio personal. En menor medida la adicción se relaciona también con baja autoestima y, en los jóvenes, con desconfianza hacia las propias aptitudes y habilidades y con la atracción por lugares donde hay mucha gente, entre otros factores.

La clave frente al ambiente consumista es el autocontrol. Anote con tinta de oro este consejo que le ahorrará mucho dinero: acostúmbrese a no efectuar ninguna compra el día en que ha decidido hacerla. De esta forma podrá reflexionar y decidir mejor, a salvo de todas la influencias que le invitan a una compra impulsiva, y si el artículo es realmente interesante lo seguirá siéndolo pasados unos días. Un segundo consejo es que apunte todos los gastos que efectúa, no sólo los más evidentes como el gas o la luz, también el café e, incluso, en el caso de problema grave, sus actividades diarias.

Éste será un buen antídoto ante el sobreendeudamiento, ya que éste último está muy relacionado con el oscurecimiento del gasto que produce el pago con tarjetas de crédito. El llamado dinero de plástico facilita el consumo porque produce la sensación de que nos llevamos el objeto y, a cambio, no nos tenemos que desprender de nada… hasta que llega el cargo del banco.

Si decide cambiar sus hábitos, Garcés recomienda que, por ejemplo, si está acostumbrado a pasar el rato mirando ropa porque la casa se le cae encima, la solución será buscar actividades alternativas.

MENSAJE PUBLICITARIOS.También es un buen ejercicio sentarse frente al televisor con papel y bolígrafo y anotar la filosofía que subyace en los anuncios: la felicidad depende de lo que se compra; ser envidiado produce gran satisfacción; para ser apreciados lo importante es la apariencia física; parecer joven, guapo y delgado se consigue comprando determinados productos; tener más que el vecino significa quedar por encima de él; nuestro éxito amoroso depende la colonia o el coche que llevamos… ¿Le parecen simplistas o ridículos estos mensajes? Pues recuerde que si la publicidad los utiliza es porque han sido y son efectivos…

En otro orden de cosas y dado que la generalización de hábitos como la compra compulsiva, la falta de autocontrol en el consumo y el sobreendeudamiento personal afectan al desarrollo económico y social de un país, hay que intentar modificarlos porque son insostenibles, según sostiene el psicólogo Javier Garcés. Éstas son algunas recomendaciones. Por un lado, hay que intensificar la educación de niños y jóvenes contemplando en los programas educativos valores de autocontrol del gasto y hábitos de consumo racionales, así como formar a los padres y hacerles ver la necesidad de no reforzar los comportamientos caprichosos o consumistas de sus hijos y animarles a fomentar las actividades que no supongan gasto de dinero. También sería necesario limitar la publicidad de ofertas comerciales de compra a crédito incluyendo el precio total real. Otras medidas apuntan a la creación de grupos de autoayuda y a implantar la figura del tutor voluntario para los adictos patológicos, así como a la limitación voluntaria o forzosa del uso de tarjetas o instrumentos de crédito, al igual que la que existe en las ludopatías.

En la poblaciÓn joven, el porcentaje de adictos sube hasta el 46% (53% de las mujeres y 39% de los varones) y el 8% alcanza niveles que pueden rozar lo patolÓgico, segÚn un estudio europeo 

La psicóloga Irene García Ureta de la Universidad de Bilbao nos cuenta la experiencia en otros países como la de EEUU, donde actúan los Spenders- Menders, grupos organizados que trabajan de forma similar a los de Alcohólicos Anónimos con figuras como el tutor de consumo, que acompaña y apoya al adicto para su rehabilitación. Cuando se da adicción a la compra, compra impulsiva, falta de autocontrol económico y tendencia al sobreendeudamiento nos encontramos con un patrón de consumo al que se ha llamado “adicción al consumo” en el estudio de la Dirección General de Consumo de la Junta de Castilla-La Mancha. Se le denomina adicción porque se comparan sus efectos a los que producen las sustancias químicas, pero no está definida como enfermedad de forma oficial, algo que ya sucede con la ludopatía.

Sexo, juego, chocolate, Internet, trabajo… son adiciones sociales o comportamentales que los psiquiatras consideran meros síntomas de otra enfermedad como el estrés o la ansiedad, según puntualiza el doctor Jesús de la Gándara.

De todos modos, y según señala este psicólogo, hay que evitar psiquiatrizar la vida. Comprar es una actividad netamente humana y la mayoría pasamos de alguna manera momentos de compra irracional compulsiva. “Sólo se considera adicción cuando el individuo presenta estos tres rasgos de conducta: tolerancia (es decir, necesidad de consumir cada vez más para lograr la misma emoción), síndrome de abstinencia si no se puede comprar y pérdida del control (incapacidad de frenar), recalca el psiquiatra De la Gándara.

De reconocérsele el rango de enfermedad, la adicción al consumo debería ser atendida por el Sistema Nacional de Salud. De momento, la atención del problema en España es reducida. La Dirección General de Consumo de la Junta de Castilla La Mancha se ha implicado en el estudio y prevención del problema y el psicólogo experto en consumo Javier Garcés ha desarrollado la experiencia, pionera en España, de los grupos de Autoayuda en Zaragoza.

Éstas son algunas de las preguntas que pueden encender la luz de alarma:
  • A menudo me disgusto por haber gastado el dinero tontamente.
  • Cuando me siento triste o deprimido suelo comprar para animarme.
  • Hago compras por impulso.
  • Cuando veo algo que me gusta, no me lo quito de la cabeza hasta que lo compro.
  • Compro cosas inútiles que después me arrepiento de haber comprado.
  • Se me va el dinero sin darme cuenta.
  • A menudo, cuando recibo el extracto de las tarjetas me sorprende ver las compras que había olvidado.
  • Frecuentemente me precipito comprando cosas sin haberlo pensado bien.
  • Compro ropa que después no uso.
Estas preguntas forman parte de un test de 76 que podrá encontrar en el “Manual de Autoayuda para consumidores” escrito por Javier Garcés. Dirección General de Consumo de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Tfno: 925 284 529.

5 thoughts on “Alienaciones”

  1. Todo este vídeo y la mayor parte de los comportamientos humanos puede ser explicado con una palabra: egoísmo. Queremos ser los mejores, los más ricos, los más poderosos. Y todo eso a costa de lo que sea, aunque para ello haya que engañar al mundo entero.

  2. Hay una fina línea entre ser una persona que compra lo que necesita a ser un comprador compulsivo. En los extremos están las personas que no gastan un céntimo, todo lo ahorran; y esas personas que gastan decenas de euros semanales en compras que se realizan por puro placer, sablando la tarjeta de crédito difícilmente sostenida. En el punto intermedio están las personas que gastan, pero con moderación (ya sea en una merienda con los amigos, en algo que necesites para una afición o hobby…); y las que en cuanto tienen dinero, lo gastan en comprar cosas inútiles, ya tengan dos euros como si tienen doscientos. Entre ser una persona que gasta con moderación y un comprador compulsivo hay un paso. Y entre un comprador compulsivo y una persona enferma hay aún menos.

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