CONSECUENCIAS DEL CAMBIO CLIMÁTICO

 

Así afectará el cambio climático a la fauna española
 
 
El cambio climático impactará de lleno en la fauna de vertebrados de la España peninsular en el siglo XXI, hasta el punto de que más del 51% de las especies podría requerir de medidas concretas de conservación y adaptación para compensar sus efectos. Esta es una de las principales conclusiones de un estudio elaborado por científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) que se ha presentado hoy. El trabajo alerta de las “significativas contracciones” que sufrirá la distribución potencial de unas 300 especies de acuerdo con varios escenarios climáticos.

El estudio nació de la necesidad de evaluar cómo afectan los cambios en el clima a la biodiversidad de la España peninsular, que acoge el 50% de la presente en Europa, es decir, la mitad de la flora y la fauna europeas. Los autores del trabajo han evaluado 292 vertebrados terrestres representativos de la biodiversidad española; en concreto, 27 especies de anfibios, 33 reptiles, 61 mamíferos y 171 aves. El análisis lo han llevado a cabo en función de distintos escenarios de emisiones, datos de proyecciones climáticas y estaciones termométricas y pluviométricas.

Miguel Araújo, principal autor del trabajo, señala que las medidas específicas para mitigar el impacto negativo de las alteraciones climáticas deberían empezar por la revisión de las listas de especies amenazadas, entre otros instrumentos legales. “El 38% de las especies se beneficiaría de la creación de corredores de dispersión entre áreas naturales importantes. Un porcentaje más reducido de especies, el 2%, podría requerir de medidas más extremas de conservación, como son la reproducción en cautividad o los bancos de germoplasma”, señala el investigador.

Los expertos proponen revisar el estado de amenaza de las especies según criterios que incluyan los efectos directos e indirectos de las alteraciones climáticas. Sugieren, por ejemplo, crear una “lista naranja” con especies no amenazadas actualmente, pero que pudiesen llegar a estarlo dentro de unos años.

Del informe se desprende que el número de vertebrados que verá reducida su distribución actual en más de un 30% aumentará progresivamente a lo largo del siglo XXI. Los anfibios, las aves y los reptiles serán los más afectados por el cambio climático. El trabajo confirma también que el aumento de las temperaturas y el descenso de las precipitaciones en el suroeste y sur de la Península provocará la migración de las especies hacia las regiones del norte y nordeste. “El patrón de contracción de las distribuciones potenciales de las especies de suroeste a noreste y de sur a norte es consistente para todos los grupos estudiados y coincide con los resultados de los modelos a nivel europeo”, señala Araújo.

Para facilitar los futuros trabajos de adaptación, los científicos han elaborado fichas para cada especie y mapas con su potencial distribución climática. En ellos es posible observar, por ejemplo, cómo a finales del siglo XXI las dos poblaciones de oso pardo que actualmente sobreviven en la Península Ibérica -por un lado, la pirenaica, reforzada recientemente con osos centroeuropeos, y por otro, la cantábrica, con sus dos núcleos oriental y occidental- se verán afectadas por la completa desaparición de las condiciones climáticas idóneas para su supervivencia.

UN VIDEO JUEGO PARA SALVAR AL MUNDO DEL CAMBIO CLIMÁTICO

 
Fate of the World es un nuevo videojuego de estrategia que pone el futuro del planeta en manos de los jugadores. Aunque en este caso, en lugar de combatir contra alienígenas o fornidos guerreros, el enemigo al que hay que derrotar es el cambio climático.

Fate of the World es un original videojuego de estrategia que pone el futuro del planeta en nuestras manos. Aunque en este caso, en lugar de combatir contra alienígenas o fornidos guerreros, el enemigo al que hay que derrotar es el cambio climático. Al frente de un cuerpo medioambiental internacional, el jugador deberá decidir cómo responder al aumento de las temperaturas como consecuencia de las emisiones de gases de efecto invernadero, luchar contra el agotamiento de los recursos (agua, alimentos…) y salvar ecosistemas destrozados. Además se enfrentará a pandemias globales y desastres naturales como los causados por el aumento del nivel del mar o por devastadores huracanes.

En la creación de este videojuego ha participado como asesor científico el físico Myles Allen, que dirige el grupo de investigación de Dinámica del Clima en la Universidad de Oxford (Reino Unido). El autor de la trama es David Bishop, autor de cómics y guionista de series como Dr. Who. Y la música ha estado a cargo de Richard Jacques, compositor de la banda sonora de Alicia en el país de las maravillas.

Ovejas menguantes por el cambio climático

 La talla de las ovejas negras escocesas ha disminuido en un 5% durante las últimas dos décadas debido al cambio climático y el aumento de las temperaturas, según revela un nuevo estudio británico. La talla de las ovejas negras escocesas ha disminuido en un 5% durante las últimas dos décadas a causa del cambio climático, según publica hoy la revista científica Science. Expertos del Imperial College de Londres, dirigidos por Tim Coulson, han confirmado que el tamaño de las ovejas Soay, de la isla de Hirta, en el archipiélago escocés de St Kilda, es menor que el de hace 24 años. Y lo achacan al calentamiento global. Los inviernos en la isla de Hirta son menos fríos y las condiciones ambientales para esos mamíferos resultan más fáciles ahora que hace dos décadas. Esto hace que el cuerpo de las ovejas acumule menos grasa para el invierno lo que tiene un impacto en su físico. “El pasto como alimento está disponible durante varios meses del año. Hasta las ovejas que crecen más lentamente tienen una probabilidad de supervivencia, lo que significa que hay cada vez más individuos más pequeños en la población”, indicó Coulson. El estudio muestra que el cambio climático tiene efectos más severos de lo imaginado, porque puede alterar las reglas de la evolución biológica formuladas por Darwin, según concluyen los autores.

 

Los lagartos y las lagartijas morirán de calor

… literalmente, si no se reducen las emisiones de CO2, según revela un estudio realizado por un equipo internacional de 26 científicos, con participación española. Los investigadores esperan la extinción del 6% de especies de estos reptiles para 2050, y del 20% para 2080. En total, según prevé un modelo matemático validado con trabajos de campo realizados en cuatro continentes, podrían desaparecer unas 1.300 de las 5.100 especies de saurios conocidas a través de la paulatina extinción del 39% de sus poblaciones locales. La desaparición de estos animales, que cuentan más de 5.000 especies, provocaría una explosión demográfica de sus presas, como insectos, invertebrados, y pequeños vertebrados. La investigación comenzó con la constatación de que ciertas poblaciones de lagartija de turbera (Zootoca vivipara) de Francia se habían extinguido. Igualmente, miembros del equipo comprobaron, sobre un total de 48 especies de lagartijas mexicanas del género Sceloporus, que los animales habían desparecido en el 12% de las 200 localidades muestreadas, pese a que su hábitat permanecía aparentemente intacto. Sendos hallazgos llevaron al equipo a desarrollar un modelo artificial de lagarto con microchips que medía la temperatura operativa en diferentes condiciones durante cuatro meses, tanto en localidades donde las poblaciones de estos reptiles habían sobrevivido como en aquellas donde habían desaparecido. Los resultados de la prueba fueron concluyentes: en los lugares donde se habían producido extinciones, los lagartos no habrían tenido tiempo de alimentarse ni de reproducirse adecuadamente, ya que las altas temperaturas les obligarían a permanecer la mayor parte del tiempo guarecidos en sus refugios. El nuevo modelo relaciona los parámetros de la fisiología térmica de los lagartos con las predicciones del calentamiento global. “Los lagartos tienen una serie de requerimientos fisiológicos que limitan su comportamiento y eso interfiere fundamentalmente con el tiempo de actividad disponible tanto para alimentarse como para reproducirse y para todas sus funciones vitales”, explica Ignacio De la Riva, investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC) y coautor del estudio. De montaña y vivíparas, las más amenazadas Las especies más amenazadas serán las de montaña porque tienden a cambiar su área de distribución altitudinalmente, “es decir, si una especie vive en una zona fría y el clima es cada vez más caliente va a necesitar ir subiendo y en algunos casos se va a encontrar con que ya no tiene a donde ir”, declara De la Riva. A esto se añade el hecho de que las especies de tierras bajas van a colonizar cada vez zonas más altas y van a ir desplazando a las de la montaña. Además, los lagartos vivíparos están más en peligro que los ovíparos. Una de las principales razones de estas extinciones es que los lagartos se adaptan muy lentamente a los aumentos de temperaturas. “El marco temporal para alcanzar una temperatura más alta de su cuerpo es demasiado largo para los lagartos porque las bases genéticas de estos rasgos son poco heredables”, asegura Sinervo. Muchas de estas extinciones, sobre todo las de aquellas especies que habitan en regiones montañosas tropicales, podrían evitarse si se tuviera éxito en la reducción de emisiones globales de CO2 para 2080. Y como solución inmediata, los investigadores proponen “multiplicar la zonas de sombra y los puntos de agua”.

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