MUJERES FILÓSOFAS

ESPERO QUE ME AYUDEIS A AMPLIAR ESTA ENTRADA DEL BLOG PARA QUE JUNTOS AMPLIEMOS EL CONOCIMIENTO Y RECUPEREMOS LA MEMORIA DE AQUELLAS QUE FUERON EXCLUIDAS DE LA HISTORIA . 

COMENCEMOS POR HIPATIA DE ALEJANDRÍA

HIPATIA DE ALEJANDRÍA

DATOS BIOGRÁFICOS

LA MUERTE DE HIPATIA DE ALEJANDRÍA

1 thought on “MUJERES FILÓSOFAS”

  1. Cuando buscamos algo relacionado con el estudio de la Filosofía, siempre lo hacemos tomando como referente algún Filósofo que pueda sugerirnos diversos aspectos de la sabiduría, pero lo que no se nos había pasado por la cabeza esque hay muchas mujeres filósofas, yo me voy a centrar en Hildegard Von Bingen, fue abadesa, líder monástica, mística, profetisa, médica, compositora y escritora alemana.
    Me ha llamado la atención de esta mujer su revolución, en el siguiente texto (extraído de internet) justo al final se refleja su lucha, aunque era creyente no dudo en revelarse contra la iglesia por la sepultura de un joven revolucionario, que ella mima provocó, porque creía que era justo aunque la iglesia no.

    Hildegard nació en Bemersheim (Alemania) en el valle del Rin, el año 1098 o 99, y en el seno de una familia noble alemana. Fue la menor de diez hijos, estando así, destinada a la Iglesia.

    Desde muy niña, Hildegard sufrió visiones que más tarde la propia Iglesia confirmaría como inspiradas por Dios. Estos episodios, descritos como una gran luz que la rodeaba, la dejaban muy mal e incluso la cegaban temporalmente.

    Sus padres preocupados decidieron entregarla totalmente al convento benedictino Disibodenberg, que se encontraba bajo la órdenes de Jutta, quien se encargó personalmente de la educación de Hildegard. Así, tuvo un profundo aprendizaje en latín, griego, liturgia, música, oración y ciencias naturales, y además una disciplina asceta. A los dieciocho años, Hildegard toma los habitos bendictinos.

    En 1136, Jutta murió y Hildegard -a pesar de ser muy joven- asumió el mando del convento. A la edad de cuarenta y dos años, le sobrevino el despertar religioso, el episodio de visiones más fuerte que tuvo, y durante el cual recibió la misión de predicar sus visiones y la comprensión religiosa que le había sido otorgada.

    A partir de ahí, Hildegard escribe sus experiencias. De los nueve libros que escribió, se destacan Scivias -de corte místico-, Liber Vitae Meritorum -sobre ética- y Operatione Dei -sobre teología-. Otro de sus libros, el Liber Simplicis Medicinae es importantísimo para la medicina, pues en el se hace un acercamiento a la ciencia de curar desde la perspectiva olística, incluyendo conocimientos de botánica y de bilogía. De la misma forma, el Liber Compositae Medicinae trata sobre las enfermedades, pero desde el punto de vista teórico y explica sus causas y síntomas. Asimismo, dejó

    Pero, Hildegard no sólo se dedicó a escribir, si no que además compuso música y escribó setenta y siete canciones aproximadamente, y una ópera Ordo Virtutum, por la cual se ha dicho que la compositora fue más allá de las normas de la música medieval y le otorgó un nuevo lenguaje.

    Es por esta época, que un comité de teólogos del Vaticano legitimó sus visiones y sus mensajes, que para muchos eran predicciones del futuro, aunque ella lo negara y dijera que más bien era una proyección del presente. Tal fue su reconocimiento, que llegó a ser conocida como la “Sibila del Rin”. En este momento, la gente la buscaba para escuhar sus palabras de sabiduría, para curarse o para que los guiara.

    En cuanto a su relación con la Iglesia, no siempre fue amorosa, pues Hildegard atacó seriamente las costumbres de ésta y la denunció por corrupta y por no seguir los preceptos de compasión realmente. Además, la desafiaba constantemente y en una época en que no había duda de la culpabilidad de Eva, ella se limitó a decir que Eva no había cometido falta, sino que era una víctima engañada por Satán, quien le envidiaba a la mujer su capacidad de dar vida. Por si fuera poco, se atrevió a visualizar el acto sexual como una unión espiritual que iba más allá de la procreación.

    La relación con la Iglesia alcanzó su crisis, cuando Hildegard y las mojas del convento Rupertsburgo que ella había fundado (se llama así por un santo del que ella escribió la biografía) le dieron sepultura en el cementerio de su convento a un joven revolucionario, que había sido excomulgado por el arzobispo. Así, según la Iglesia el joven no merecía santa sepultura, pero Hildegard insitía en que él se había arrepentido. Se negó a desenterrarlo e incluso hizo desaparecer cualquier rastro de entierro, para que nadie se atreviera a buscarlo.

    Este problema le acarreó a Hildegard y a todas las mojas a su cargo una prohibición de hacer música. Ella muy molesta, le escribió al Arzobispo una carta bastante dura en las que se lamentaba de la “perdida” que esto significaba para todo el Rin y además amonestaba a la autoridad eclecíastica.

    La Iglesia decidió perdonarla y pocos años depués, esta polifacética y mística mujer murió. Hubo varias tentativas de canonizarla, y aunque esto nunca se llegó a dar, popularmente se reconoce como santa e incluso el Papa Juan Pablo II la reconoció como “una mujer santa”.

    Este espacio creo que es interesante porque gracias a mujeres como esta la mujer de hoy en día tiene el papel en la vida que tiene.
    Ánimo, desde aquí a todas las chicas que leen el blog a que investiguen sobre filósofas y las compartan en este espacio.
    Demostremos q las chicas somos guerreras! jejej!

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